miércoles, 18 de marzo de 2009

Me uno a LAS LINCES


Estoy profundamente convencido de que es preferible que las decisiones las tomen cada mujer libremente, a que las tomen por ella los representantes de una de las organizaciones más misóginas de la historia humana. Las iglesias hacen una campaña decidida y argumentada por un grupo de varones, ni usa sola mujer es sacerdotisa, ni menos obispa, cardenala o papa.
¿Qué se saben ellos?No me parece de recibo que las iglesias pretendan no sólo ser las dictadoras de la vida de sus creyentes, sino las rectoras de las conductas de las toma de decisión de una sociedad en la que hay personas a las que no les damos credibilidad a sus ideas sobrenaturales, y menos aún me lo parece que la enorme influencia social de la iglesia, junto con su estremecedor poder económico, se utilice para intervenir ilegítimamente en un debate que debería ser civil, ciudadano, médico, psicológico, social y humano, no preternatural.


Que decidan como linces, que decidan ellas.

Me uno a la campaña de LAS LINCES totalmente convencido.