
Tres terneros, de hasta una semana de vida, y una vaca que estaba pariendo ha sido el botín que se han cobrado los buitres en los últimos días en Mirambel. Los ganaderos afectados, los terneros ya no, se quejan de los ataques continuos que sufren en sus explotaciones extensivas del Maestrazgo y piden a las administraciones soluciones a este grave problema. En menos de un mes, al menos cinco reses han perdido la vida, cuatro de ellas en Mirambel y otra en La Iglesuela del Cid.
Los ganaderos se sienten desolados porque no pueden hacer nada para evitar las agresiones carroñeras. Practican la ganadería extensiva y aunque las vacas paran en el interior del corral, poco después las sacan al monte junto a sus crías. Parece que los animales recién paridos desprenden un olor que atrae a los buitres.La mayor parte de las agresiones se han llevado a cabo en masías, aunque la última tuvo lugar muy cerca del casco urbano de Mirambel, junto a las piscinas municipales. En ese caso los carroñeros mataron a un ternero recién nacido y a la vaca que acababa de parirlo. La presencia de los carroñeros es continua en el Maestrazgo y los dueños de las masadas señalan que las aves “controlan las manadas de vacas porque saben que ahí tienen comida”.
Los afectados piden soluciones y entre las que ellos creen más adecuadas están la alimentación de los buitres y el descenso de la población. Además, resaltan las cuantiosas pérdidas que tienen a consecuencia del ataque de los carroñeros, hecho que no cubren los seguros y que ninguna administración indemniza.
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