
Muchas veces parece que la obligación única del militante es acatar, obedecer y no pensar. Como a los forofos del fútbol que sólo les interesa el resultado, sea como sea. Le da igual cómo juega su equipo, no le importa si progresa o si está estancado, si tiene proyección o no.
A alguien le importa sólo cosechar aplausos, ostentar más poder y más ambición y sólo quiere militantes sumisos, sin ideas y, ¿para qué?, sin valores.
Mientras, el aficionado valora lo que hace su equipo y los valores del contrario. Si le gusta el fútbol valora quién juega con objetivos, con prestancia y con ideas. No le importa que su equipo pierda, si suda la camiseta e intenta jugar de la mejor forma posible.
Claro que me gusta que gane el Zaragoza, aunque ahora reconozco que está jugando fatal y que no tiene ningún atisbo ni motivación de futuro.
La grandeza del militante ante el forofo es que el militante es crítico, pide más, debe exigir más y mejor. Un militante forma parte, es el que tiene la responsabilidad de expresar ideas y de decidir. Un forofo sólo acude y aplaude con más o menos vehemencia, con más o menos fanatismo.
En el próximo Congreso, el PSOE ha de decidir si quiere ser un Partido de militantes participativos o sólo quiere ser un grupo de forofos a los que sólo les sirve ganar a cualquier precio.
2 comentarios:
se puede decir más alto, pero no más claro
gracias Ángel
es triste pero es asi ¿por cuanto tiempo?
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